El escudo aragonés, una explicación de sus símbolos y emblemas

Explicamos el significado del escudo de Aragón, compuesto por cuatro emblemas: el Árbol de Sobrarbe, la CRuz de Íñigo Arista, la Cruz de Alcoraz y las Barras Aragonesas y rematadas todas ellas por una corona situada en la parte superior del escudo.

Piedras armeras que se hicieron en la primera mitad del siglo XV para la fachada de la Diputación del Reino
Piedras armeras que se hicieron en la primera mitad del siglo XV para la fachada de la Diputación del Reino

ZBN. / Este fin de semana en el que se conmemora el Día de Aragón, queremos explicar el significado del escudo de nuestra región.

Según cuentan los expertos, el escudo de Aragón resume y expresa la historia milenaria del Reino desde sus orígenes más remotos. Está formado por cuatro emblemas o cuarteles: el Árbol de Sobrarbe, la Cruz de Íñigo Arista, la Cruz de Alcoraz  y, por último, los cuatro palos gules iguales entre sí. Una corona colocada en la parte superior del espacio que ocupan los cuatro emblemas mismos completa así la insignia del escudo de Aragón.

Por cuarteles, el primero de ellos es el Árbol de Sobrarbe es el que ocupa la posición más visible del escudo, situado en la parte superior izquierda del mismo, aunque curiosamente es el último emblema que se incluyó, comenzando a formar parte del escudo entre 1497 y 1499. En él aparece una cruz sobre un árbol conmemorando el mítico Reino de Sobrarbe, que el historiador Zurita explica aludiendo a que esta zona se encuentra sobre la sierra de Arbe, y de ahí su nombre. Esta zona fue muy importante durante la invasión musulmana de la península y, posteriormente, durante la época de la Reconquista, ya que la villa de Aínsa, por ejemplo, sirvió como fortificación de resistencia al ejército musulmán y muchos rincones del Pirineo fueron lugares de refugio para los cristianos.

Escudo de Aragón año 1499
Escudo de Aragón año 1499

El segundo cuartel es la Cruz de Íñigo Arista, antiguo Rey de Pamplona. El nombre del emblema lo puso, una vez más, el historiador Jerónimo Zurita al considerar que esta cruz deriva del mencionado monarca pamplonés, de quien afirmaba eran descendientes los reyes históricos de Aragón desde Ramiro I. Ramiro, hijo primogénito del rey de Navarra Sancho III el Mayor, se convirtió en 1035 en el primer rey de Aragón, heredando dicho año el reino de Aragón a la muerte de su padre. De esta forma, en el escudo aragonés se recuerda, además, la vinculación entre los territorios de Aragón y Navarra. 

En el tercer cuartel aparece la Cruz de Alcoraz, el cual recuerda la toma de Huesca en 1096 por Pedro I y por su hermano, el futuro Alfonso I ‘El Batallador’ (que tomaría Zaragoza en 1118), con ayuda de San Jorge a caballo, cuya cruz roja es lo principal del símbolo. Uno de los datos más curiosos es que el estadio de fútbol del S.D. Huesca se llama ‘Alcoraz’, precisamente porque está a muy pocos kilómetros del lugar donde, hace unos mil años, se libró la batalla de Alcoraz en la que lucharon cristianos contra musulmanes y en la cual San Jorge, divino personaje, ayudó a derrotar a las tropas musulmanas. Cuentan que, al finalizar la batalla, se encontraron en el suelo las cabezas de cuatro reyes moros, y de ahí su aparición en este escudo, en comemoración de la victoria que los cristianos consiguieron hace siglos.

Escudo de Aragón actual
Escudo de Aragón actual

Por último, las Barras de Aragón (cuarto cuartel) son un símbolo común a otras regiones como Cataluña, Baleares o Comunidad Valenciana.  Se dice que fueron incorporadas por pacto matrimonial suscrito por Ramiro II al contraer su hija Petronila matrimonio con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona. Hay también quienes sustentan que el verdadero origen de estas barras es aragonés, una teoría basada en el argumento de que Sancho Ramírez, rey de Aragón a mediados del siglo XI, como primer rey peninsular que se hizo vasallo del Papa, era receptor de continuas cartas que el Papa le remitía con peticiones económicas, de hombres o de afirmación de fe para el rey. Estas cartas llegaban en pergaminos atados con un cordaje formado de diversos cordeles con los colores que representaban al papado, cordeles rojos y amarillos, por lo que se sostiene que pudo ser el origen de este emblema tan típico aragonés.

Por último, Aragón remata hoy su escudo con una corona real de oro, abierta, en recuerdo de su antigüedad.



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