Elle (Una actriz)

Verhoeven nos presenta una trama planteada en principio como un thriller, que durante un buen tiempo parece –solo parece- moverse por el género de “quién lo hizo”, para dar un giro y otro y otro más.

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Elle (Una actriz)

Fernando Gracia./     A principios de los setenta Paul Verhoeven consiguió llamar la atención con una atrevida película titulada por estos lares “Delicias turcas”. Hubo quien se sorprendió de que algunas de sus secuencias hubieran burlado la censura de nuestro país –recuerden quienes la vieron la famosa escena de la cremallera atascada en lugar harto inconveniente-.

Cuando se trasladó desde su Holanda natal a los Estados Unidos pareció ser engullido por el cine comercial –“Los señores de acero”, “Robocop”, “Desafío total”– hasta que consiguió dar plenamente en la diana: “Instinto básico”. Un thriller morboso aderezado con un plano que ha pasado a la historia del cine erótico. Algo perfecto para reventar las taquillas.

Luego, apenas nada. Si mal no recuerdo, diez años en nuestras pantallas desde su “Libro negro”, que tampoco era para echar cohetes. Pero hete aquí que a sus setenta y bastantes años firma el que puede que acabe por ser uno de los títulos de la temporada, “Elle”.

De momento se ha paseado por el festival de Cannes y ha sido elegido por Francia para representarles en los Óscar, lo que no es cualquier cosa ya que raro es el año donde no tienen bastante de donde elegir.

Ella –traducción clara y rotunda, que no sé por qué han obviado los distribuidores, como si fuera difícil- es IsabelleHupert y lo es de forma total y absoluta, rotunda. Cuesta imaginar a otra actriz defendiendo tan complejo personaje. Es más, yo apostaría que de no haberse apuntado al proyecto posiblemente no existiría el filme.

Oírla en v.o., con su impecable francés, con ese rostro tan expresivo sin necesidad de hacer muecas ni carantoñas, que pasa de la dureza a la sonrisa, de la lubricidad a la dulzura, con una aparente economía de medios, es todo un placer para el espectador, que por otra parte no se extraña demasiado, conocida como es la magnífica carrera que atesora esta mujer a sus cincuenta años.

Verhoeven nos presenta una trama planteada en principio como un thriller, que durante un buen tiempo parece –solo parece- moverse por el género de “quién lo hizo”, para dar un giro y otro y otro más, intentando sorprender al espectador, incluso “engañándolo” a la manera hitchkoniana, y concluyendo en tono de comedia. Ahí es nada. Y lo bueno es que acierta a mi modo de ver, ya que debo confesar que su larga duración me ha mantenido atento, aunque me haya quedado un cierto regusto de haber sido hábilmente engañado, y perdonen la repetición del vocablo, pero no se me ocurre otro más preciso.

La Hupert es aquí una exitosa empresaria del sector audiovisual, que dirige una empresa que diseña videojuegos violentos. Arrastra un trauma infantil que pronto conocemos y sufre en el primer plano del filme una violación. El violador va enmascarado por lo que uno de los argumentos del filme es descubrir quién es. No se preocupen, no es tan difícil descubrirlo.

Pero no acaba ahí ni la película ni la razón de ser de la misma. Entonces viene lo mejor, que evidentemente no voy ni a insinuar.

El hábil guion, lleno de revueltas aunque en el fondo no demasiado complejo , penetra en los recovecos de la elle-258494210-largesexualidad y no escatima alguna que otra escena escabrosa aunque están rodadas sin mal gusto.

Me atrevería a apuntar que el conjunto deviene en un ingenioso cóctel con gotitas de su “instinto básico”, alguna de sus “delicias” y bastantes de Don Alfredo, sobre todo en lo referente a ciertos detalles de la puesta en escena.

Hay quien ha puesto el filme por las nubes. No creo que sea para tanto, el tiempo lo dirá. Sí pienso que es un producto interesante, por momentos arriesgado, muy bien resuelto técnicamente, francamente entretenido, que no deja indiferente, y desde luego soberbiamente interpretado, con mención especial para la que posiblemente sea una de las mejores actrices europeas del momento, la gran IsabelleHupert, aquella que empezó a deslumbrarnos siendo “La encajera”, y que vuelve a hacer todo un brillante encaje de bolillos en un papel tan arriesgado como los más extremos que le conocíamos, léase “La pianista”, de Hanneken , con la que también guarda algún leve parecido. Sirva esta nueva pista para los más conocedores.

FERNANDO GRACIA



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