El ministro

Se está interpretando estos días en el Teatro de las Esquinas la comedia de Antonio Prieto titulada ‘El ministro’. Es una sátira muy actual con abundantes ribetes políticos, cuyo objetivo principal es divertir a los espectadores. Al mismo tiempo, diferentes aspectos de la trama incitan a la reflexión.

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El ministro’, una sátira muy actual.

Francisco Javier Aguirre.- La obra cuenta con cuatro personajes: un ministro de economía llamado Ramiro, papel que corre a cargo de Carlos Sobera, una joven profesora de francés llamada Sandra, interpretada por Marta Torné, y otros dos jóvenes actores, Javier Antón y Guillermo Ortega, que encarnan a dos ladrones ocasionales, Félix y Yago respectivamente.

La trama está bien diseñada y los diálogos son eficaces. De entrada nos encontramos con una situación al parecer bastante común en el tiempo que corre, y quizá también en el pasado, aunque no fuera difundida del mismo modo: un hombre maduro y bien situado intenta seducir a una mujer joven, con la que existe un contacto previo porque es la profesora particular de sus hijos.

Aprovechando una coyuntura casual (aunque tal vez intencionada) después de comer juntos, acaban en el apartamento de la chica donde se produce sutilmente la proposición, utilizando los viejos argumentos de la desavenencia familiar del varón, su soledad, etc. El hombre tiene prisa porque debe acudir a una comparecencia ministerial acompañando al presidente del gobierno.

Todo se complica cuando en los bajos del edificio se produce el atraco a un banco. Los dos ladrones consiguen escapar y acaban apareciendo en el apartamento. Casualmente son conocidos de ella; el primero, Félix, su antigua pareja. Ahí se producen una serie de encuentros y desencuentros, con abundantes ribetes cómicos, vinculados a la figura del ministro que está atrapado en una situación embarazosa. El final no es previsible, lo que dota a la pieza de notable originalidad.

La actuación de Carlos Sobera es la más consistente, girando los otros tres actores en torno suyo. Marta Torné encarna bien el papel de una joven en duda ante la seducción de un tipo mayor, mientras que Javier Antón y Guillermo Ortega cumplen suficientemente. Su presencia, no obstante, embarulla de algún modo la acción con reiteraciones que podrían haberse simplificado.

La ambientación y la escenografía están bien diseñadas y contribuyen a la verosimilitud de la trama.

Francisco Javier Aguirre



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