Invencible

La relación entre dos parejas de clase social distinta es el eje de la comedia del dramaturgo inglés Torben Betts que, traducida por Jordi Galcerán y dirigida por Daniel Veronese, se estrenó el pasado día 8 en el Teatro Principal. Un texto divertido, agudo y de largo alcance social.

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‘Invencible’ no es una simple comedia de enredos

Francisco Javier Aguirre.–   La pareja formada por Emilia y Julio ha decidido abandonar el centro de la ciudad e irse a vivir a un extrarradio. Son gente de clase media, intelectualmente cultivados, pero víctimas de la crisis económica. Tienen ideas progresistas y tratan de adecuar su vida a ellas. Entre sus propósitos está el de relacionarse con la gente humilde que esperan encontrar. Quien adaptarse a su nuevo entorno.

Intentan establecer amistad con Laura y Pablo, una pareja básica, de costumbres vulgares y lenguaje abrupto. Un primer intento no prospera, pero surgen circunstancias que favorecen y complican la relación entre ellos. Un primer conflicto es superado por el segundo, produciéndose una situación cómica de desencuentros, muy bien planteada en los diálogos, hasta desembocar en un equívoco permanente.

La recuperación del poder económico, por parte de la primera pareja, les hace reconsiderar su situación y tratar de regresar a la anterior. Sin embargo, algo ocurrido entre Julio y Laura complica la programada distancia.

‘Invencible’ no es una simple comedia de enredos, porque junto a la divertida trama de encuentros y desencuentros se plantean temas de bastante enjundia: la rigidez de criterios de la progresía, la incoherencia de sus decisiones, la tiranía de las costumbres, el peso del estatus económico, la importancia de la educación infantil, los avatares de la creación artística, las complicadas relaciones vecinales y la comunicación de la pareja, entre otros.

La versión española realizada por Jordi Galcerán es nítida, consistente, ágil, de lenguaje chispeante sin caer en la grosería. Los cuatro actores, Maribel Verdú, Jorge Bosch, Natalia Verbeke y Jorge Calvo encarnan a la perfección sus papeles. La combinación de elementos cómicos con situaciones más serias está bien conseguida, sin que existan zonas bajas.

El título de la obra responde al nombre del gato de la segunda pareja, un personaje en la sombra que desata el primer conflicto. Una escenografía efectista y un espacio sonoro bien adaptado a la acción, completan los atractivos de la obra.

Francisco Javier Aguirre

 

 

 



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