Yo soy Coco

La compañía aragonesa Actrices para la Escena homenaje a la famosa diseñadora y feminista Gabrielle Chanel, conocida como Coco Chanel, al cumplirse los 46 años de su fallecimiento.

Francisco Javier Aguirre. Se está representando estos días en el Teatro Principal una sugerente producción de la compañía aragonesa Actrices para la Escena, que han puesto sobre las tablas ‘Yo soy Coco’, homenaje a la famosa diseñadora y feminista Gabrielle Chanel, conocida como Coco Chanel, al cumplirse los 46 años de su fallecimiento.

Bajo la dirección de Blanca Resano, cinco actrices personifican simultáneamente a la protagonista: Carmen Marín, Amor Pérez, Ana Marín, Inma Oliver y Ana Pérez de Saracho, que aparecen y desaparecen para comunicarse fantasmagóricamente con Ángela, una periodista interpretada por Nuria Herreros, que acepta realizar un reportaje sobre la diseñadora para la revista Femmes, que apareció coincidiendo con la muerte de Coco.

La dramaturgia de Susana Martínez es original, precisamente por esa diversificación de la famosa modista, que causa cierta confusión a la redactora del artículo, porque a veces no acierta a definir si se trata de una sola persona o de varias. Los espectadores lo tienen claro, pero la confusa visionaria no. El resto de los papeles los componen Luisa Peralta, como María, la dueña de la revista, Irene Alquèzar como Claire, la administradora de la empresa, y Marissa Nolla como Conchi, amiga de Ángela, que sigue sus pasos, le da continuos consejos y representa el elemento más cómico de la obra, con un desempeño flexible y brillante de su papel. También hay que mencionar la presencia sinuosa y simpática de Amparo Luberto, como Lucie, que establece la comunicación entre los diferentes personajes y planos de la obra, con su gesticulación ajustada y su singular acento porteño.

El estreno se produjo coincidiendo con el Día internacional de la mujer, el pasado miércoles, día 8, lo cual añadía un sentido reivindicativo a la función. No en vano Coco Chanel es un símbolo representativo de la mujer diferente, fuerte, creativa, luchadora y con una enorme capacidad de superación, una sabia conjunción de belleza, elegancia y sencillez como lujo consistente. No sólo reinventó las reglas de su tiempo cambiando los códigos en la forma de vestir de las mujeres, sino que estableció un precedente incuestionable para el siglo XXI, tanto en la imagen de la mujer como en su comportamiento.

La controversia entre Ángela y Claire, la distribución de papeles entre las cinco actrices que encarnan a la protagonista (símbolo de su pluridimensionalidad mediumática), el ritmo trepidante de la obra, el vestuario y el desfile de la gala final con el que se despide la compañía redondearon una actuación tierna, simpática, festiva y evocadora al mismo tiempo.



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