Peer Gynt, el gran monarca

La propuesta de Jorge Eines que se presentó en el Teatro de la Estación supera la concepción tradicional de la obra para entrar en una dinámica nueva, que alberga en su profundidad un enorme repertorio de contenidos.

‘Peer Gynt, el Gran Monarca’.

Francisco Javier Aguirre. El dramaturgo argentino Jorge Eines ha recreado de una forma muy original una de las obras más emblemáticas de la literatura dramática, Peer Gynt, de Ibsen. Este aventurero, integrado simultáneamente en la realidad y en la ficción, provocó no sólo una obra escénica sino también dos Suites orquestales del compositor noruego Edgard Grieg que se mantienen cartel; precisamente el martes 9 de mayo se va a ofrecer en el Auditorio de Zaragoza la primera de ellas por la Orquesta Sinfónica Fok de Praga.

La propuesta de Eines que se presentó en el Teatro de la Estación el pasado fin de semana supera la concepción tradicional de la obra para entrar en una dinámica nueva, distinta, que alberga en su profundidad un enorme repertorio de contenidos. El díscolo protagonista se resiste a aceptar las condiciones ordinarias de la vida e intenta alcanzar alturas difíciles de conseguir utilizando procedimientos regulares. La aspiración al poder, el dinero y la fama trastorna la mente del protagonista y altera la vida de todo su entorno. Un entorno constituido inicialmente por la madre y la familia, y ampliado sucesivamente por varias jóvenes a quienes desea poseer el ambicioso joven. El contacto con una de ellas Anitra, tras su pavorosa experiencia con la hija del rey de la montaña, lleva al paroxismo al personaje, rescatado finalmente por el amor de Solveig.

La puesta en escena de Eines sorprende por la manera de plantear los mensajes y sobre todo por la estructura dramática de la obra. Juan Díaz, Carmen Vals, Daniel Méndez, Carlos Enri, Danai Querol, Beatriz Melgares, Agustín López y Belén Lázaro integran su actuación de un modo sorprendente con la música de Grieg y otros temas de jazz y blues que agitan la acción escénica, convirtiendo el texto en una referencia al pasado y una proclama sorprendente de modernidad. Muy atinada la banda sonora de Agus y Carlos Enri, así como la iluminación de Joel Machbrit.

Una obra con ocho actores, algunos de los cuales desempeñan varios personajes, ya es un reto importante en la actual situación de la escena, pero aún lo es más cuando la filosofía estética del dramaturgo y director consigue que los ocho permanezcan actuando simultáneamente, exigiendo del espectador una atención múltiple a la que generalmente no está acostumbrado.

Es una constante en la formulación dramática de Eines que aporta una nueva visión a la tradicional factura de la obra de Ibsen, del mismo modo que ya hizo la compañía Tejido Abierto Teatro con otras producciones anteriores, como Babilonia, de José Ramón Fernández, y Bodas de Sangre, de García Lorca.



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