Hacia Dios vía Whitney

Hay que tener valor para hacer una comedia juvenil alrededor de un campamento regido por monjas, con apariciones divinas y canciones de la gran Whitney Houston.

Fernando Gracia. Los Javis, como se les conoce en el mundillo, son Javier Ambrossi y Javier Calvo. Jovencísimos e imaginativos. Arrasaron en la red con una web serie, “Paquita Salas”, que vi porque me la ponderaron en el Festival de Tarazona, donde conocí el año pasado a su inefable protagonista, Brays Efe.

En la temporada pasada se arriesgaron con un musical modesto, que acabó agotando todas las localidades diariamente por aquello del boca a boca. Ese musical, ahora convertido en película, llega ahora a nuestras pantallas. “La llamada” está abocada a ser una de las protagonistas de la próxima entrega de los Goyas en el apartado de operas primas y directores debutantes, sin descartar su cuarteto de protagonistas femeninas, las mismas que defendieron el texto sobre las tablas.

Hay que tener valor para hacer una comedia juvenil alrededor de un campamento regido por monjas, con apariciones divinas y canciones de la gran Whitney Houston. Atreverse y encima salir airoso: en primer lugar por la ausencia de pretensiones y en segundo y más importante por la frescura de los diálogos y la espontaneidad de sus actrices, que se mueven muy a gusto por la película, seguramente porque también disfrutaron en el teatro y tienen muy asimilados los personajes.

Tras un inicio más bien discreto, tras la aparición de una soberbia Gracia Olayo interpretando a una monja madura, la película va siempre hacia arriba y consigue encontrar el tono de comedia buscado, un tanto naif y navegando siempre entre una cierta transcendencia y una leve irreverencia.

Un consejo para disfrutarla: acudan sin prejuicios y déjense llevar. Una vez aceptada la propuesta la película funciona y hace pasar un rato francamente agradable, adornado por buenas canciones, y no me refiero solo a las de la gran diva recientemente desaparecida.

Macarena García (hermana de Javier Abrossi) y Anna Castillo son las dos traviesas protagonistas. Belén Cuesta es una monja con dudas y enorme encanto personal. Todas ellas están magníficas, no en balde las dos primeras son recientes ganadoras del premio de la Academia y apuntan bastante bien en nuestro panorama cinematográfico.

Dentro del panorama francamente desalentador de la comedia española, al menos en mi opinión, lo que ahora nos llega es un pequeño soplo de aire fresco, que se agradece.

Un musical hecho con poco dinero y abundante imaginación. Casi un milagro, como el nombre de la monjita que interpreta la Cuesta.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.