Cyrano de Bergerac

José Luis Gil asume el papel protagonista de este conglomerado escénico donde hay drama, comedia, poesía, análisis social y un final triste, aunque no convencional.

Francisco Javier Aguirre. La famosa pieza de Edmond Rostand, estrenada a finales del siglo XIX, es una obra dramática de trayectoria universal. Durante las fiestas del Pilar se está ofreciendo en el Teatro Principal mediante una coproducción en la que intervienen las empresas Contubernio, Olympia Metropolitana, La Nariz de Cyrano, el Festival de Almagro y el Ayuntamiento de Zaragoza a través de su Patronato de las Artes Escénicas y de la Imagen.
Bajo la dirección de Alberto Castrillo-Ferrer, José Luis Gil asume el papel protagonista, siendo secundado por Ana Ruiz, Alex Gadea, Rocío Calvo, Ricardo Joven, Joaquín Murillo y Nacho Rubio, una importante constelación artística aragonesa.

Actuación impecable de todo el elenco, destacando el polifacético Gil y los veteranos Joaquín Murillo y Ricardo Joven. El resto no les anduvo a la zaga, consiguiendo un consistente retrato de este conglomerado escénico donde hay drama, comedia, poesía, análisis social y un final triste, aunque no convencional.

La historia del hombre feo, pero de gran corazón, completamente enamorado de una dama cuya correspondencia estima imposible, ha sido representada durante más de un siglo por medio mundo, despertando siempre un gran interés. Tanto por su trama, ya que es difícil admitir la generosidad de un hombre que facilita el amor a otro, como por su dinámica y estructura compositiva.

En esta ocasión se ha utilizado una simbiosis entre la tradición y la modernidad. Se mantiene la ambientación de época, pero se utilizan versos nuevos, bien hilados, fáciles de asimilar, tanto para los artistas como para el público. El resultado es un espectáculo denso e intenso, aunque ameno sobre todo en su segunda mitad, cuando el conflicto amoroso estalla en toda su crudeza.

La puesta en escena está plagada de aciertos, entre ellos el utilizar tan solo siete actores para interpretar una docena de papeles; mérito del director, de su asistente, y también de la diseñadora y de la jefa de vestuario.

En la función del domingo día 8 hubo un coloquio posterior con el elenco actoral y el director, en el que se desmenuzaron muchos de los aspectos de la obra, entre ellos la nueva y asequible versificación.



Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.