Arte

Roberto Enríquez, Cristóbal Suárez y Jorge Usón son tres compañeros de instituto que han mantenido su amistad durante un cuarto de siglo. Pero ahora un cuadro vanguardista abrirá un conflicto entre ellos.

Escena de ‘Arte’. / Foto: Vanessa Rabade / Teatro Kamikaze.

Francisco Javier Aguirre. La obra de Yasmina Reza, estrenada en París en 1994, tuvo versión española cuatro años después, y desde el inicio ha sido considerada un clásico contemporáneo. Se han hecho cuatro versiones de ella, la última de las cuales se ofreció el pasado fin de semana en el Teatro Principal protagonizada por Roberto Enríquez, Cristóbal Suárez y Jorge Usón, bajo la dirección de Miguel del Arco, una producción de Teatro Kamikaze.

Ya habían recalado en la ciudad los anteriores montajes y ahora vuelve la pieza con un nuevo aliento porque de algún modo se ha españolizado la versión original francesa. Los tres protagonistas son compañeros de instituto y han mantenido su amistad durante un cuarto de siglo. La vida les ha conducido por diversos caminos profesionales y sociales, pero la relación se ha mantenido.

La diferencia de criterio sobre un cuadro vanguardista recién adquirido por uno de ellos, Sergio, es lo que desata el conflicto. Entre bromas y veras, se ponen en cuestión la pervivencia de la amistad y los cambios de mentalidad que imponen las circunstancias. Bajo la mera anécdota que significa un cuadro en blanco, cuyo precio desorbitado es difícilmente entendido por sus dos amigos, Marcos e Iván, se desliza una multitud de conflictos en diferentes capas, lo que permite al espectador entrar en esta comedia dramática con su propio criterio analítico.

Las interpretaciones estuvieron a la altura de las exigencias del guión. El actor más aplaudido, por simpático y espontáneo, y también por paisano, todo hay que decirlo, fue Jorge Usón, cuya secuencia del conflicto familiar originado por su boda desató el clamor del público.

Hay que destacar el contraste que propone la banda sonora, compuesta de pasajes de música rococó, un símbolo del floreo en el que discurre la dialéctica de los personajes, en tensión creciente que resulta apaciguada por la periódica levedad melódica.

Al concluir la sesión del viernes, día 3, los actores mantuvieron un animado coloquio con el público en el que se desentrañaron algunos aspectos interesantes de la obra. Esta estrategia de participación a posteriori se está revelando como un buen sistema de entendimiento, tanto para los artistas como para los espectadores.



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