Marat-Sade

La compañía Atalaya pone en escena esta impresionante versión de clásico de Peter Weis, que depura el texto para darle mayor fluidez, e incorpora 20 números musicales.

Atalaya representa ‘Marat-Sade’.

Francisco Javier Aguirre. La compañía Atalaya, radicada en Sevilla, Premio Nacional de Teatro en 2008, ha pasado por el Teatro Principal para presentar una impresionante versión de clásico ‘Marat-Sade’, escrito y estrenado por Peter Weis en 1964. Bajo la dirección de Ricardo Iniesta, nueve actores se involucran en la compleja dramatización que cuenta el asesinato de Jean Paul Marat, realizada por los internos del hospicio de Charenton.

La obra se presentó en España en 1968, cuatro años después de su estreno bajo la dirección de Adolfo Marsillach, lo que supuso un cambio de enfoque en la dramaturgia de nuestro país, semejante al producido por ‘Las criadas’, de Jean Genet, que tuvo lugar al año siguiente.

La versión de Atalaya depura el texto para darle mayor fluidez, pero incorpora 20 números musicales, con canciones adaptadas del original, que prestan a la obra un ritmo propio, por una parte desenfadado, pero por la otra repleto de significados profundos. El debate filosófico entre individualismo y socialismo subyace a toda la trama, conectando el pasado con el presente.

El montaje es muy imaginativo y dinámico, utilizando recursos visuales que varían permanentemente, sugiriendo significados de gran impacto, como la guillotina surgida de una sábana en vuelo. Todo el trayecto está influenciado por las corrientes más en boga a mediados del siglo XX, desde el enfoque épico de Bertolt Brecht hasta el constructivismo grotesco de Vsévolod Meyerhold, pasando por el teatro de la crueldad de Antonin Artaud, muy conectado con la práctica del sadismo que envuelve la obra. La ceremonia que montan los caóticos hospicianos dirigidos por el marqués de Sade es un trasunto de realidades contemporáneas, con las que convivimos trabajosamente.

Magnífico el montaje musical, muy sugerentes las coreografías, extraordinario el diseño de la iluminación con elocuentes sombras chinescas, un vestuario de gran impacto y una dirección estricta, pero flexible al mismo tiempo.

Al concluir la sesión del viernes, día 10, se desarrolló un interesante coloquio entre los actores y el público asistente.



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