Tirar para adelante

En 'Alanis', Anahí Berneri aborda el día a día durante un breve período de tiempo de una joven de 25 años que se gana la vida con el oficio más viejo del mundo.

Escena de ‘Alanis’.

Fernando Gracia. Buscando en la cartelera entre el desmesurado ataque galáctico -20 pantallas en nuestra ciudad- me decido a ver “Alanis”, estimulado por los dos galardones obtenidos en el último Festival de San Sebastián.

Anahí Berneri, de quien recuerdo haber visto hace años en el citado Festival “Encarnación”, aborda el día a día durante un breve período de tiempo de una joven de 25 años que se gana la vida con el oficio más viejo del mundo. Tiene un niño de año y medio al que se le sigue dando el pecho y apenas se hace referencia a cómo se ha visto abocada a ganarse la vida de esa forma.

Al principio da la impresión de que la trama se va a volver por terrenos afines a las antiguas películas de Ken Loach, pero enseguida nos damos cuenta que no es así. La directora no juzga, no carga las tintas, no nos presenta una heroína, simplemente muestra y nada más.


Por momentos recuerda a alguno de esos programas que al anochecer se pueden ver en algunas cadenas privadas de televisión, una suerte de docudramas en los que se gusta acercarse a aspectos sórdidos de ciertas vidas, contadas con desarmante cotidianeidad.

No hay apenas originalidad en lo que nos narra la película y apenas hay grandes incidencias en la narración, pero en líneas generales la directora consigue lo que pretende: mostrar un ambiente y dejar que cada uno opine como le parezca. La película parte de un cortometraje y a veces tal parece que es un corto alargado, aunque su duración -82 minutos- hace que finalmente el producto quede bastante ajustado.

La película funciona suficientemente bien gracias a la naturalidad de su protagonista, Sofía Gala, que en muchas secuencias aparece con el niño Dante della Paollera, en la realidad su propio hijo. Solo así se puede entender que en varios momentos del filme aparezca dándole de mamar y que el niño se comporte con ella con la mayor naturalidad.

Bastante interesante me ha parecido la ambientación en un Buenos Aires poco convencional, que realmente podría ser cualquiera de nuestras populosas ciudades. La situación en que se encuentra la joven y el sórdido y duro camino que elige para tirar hacia adelante se puede ver en cualquier sitio. Van cambiando algo las formas pero el fondo sigue siendo el mismo.

Mi impresión final no ha sido tan laudatoria como algunas que he leído por ahí. Creo que es un filme estimable, correctamente realizado y que en muchos momentos invita a la reflexión, lo que no es nada desdeñable. Y poco recomendable para pusilánimes o buscadores de moralina.



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