Año nuevo, ¡tarjetas nuevas!

Tu tarjeta de visita debe desempeñar un papel protagonista ya no solo por ella misma, sino por el propio acto de intercambiarla.

Tarjetas de visita.

Redacción. ¿Has hecho una lista de propósitos para el año que acabamos de estrenar? Tanto si lo has empezado repleto de buenas intenciones como si prefieres que te sorprenda, hay una cuestión sobre es la que nunca es mal momento meditar e introducir cambios: tu imagen corporativa. Puede que tu empresa tenga una identidad fácilmente reconocible que va además ligada a su magnífica reputación. O bien te estrenaste quizá hace poco en el mundo del emprendimiento, pero ya no te identificas con la imagen con la que diste tus primeros pasos. Sea cual sea tu caso, si te da vértigo lo de dar un giro de 180º en este ámbito, siempre puedes empezar por lo más sencillo: tu tarjeta de visita.

La tarjeta de visita como carta de presentación

Corres el riesgo de que tu tarjeta pase completamente desapercibida si no incluyes algo que la diferencie de las demás. Incluso si lo tuyo es el minimalismo, existen numerosas formas de crear tarjetas de visita que capten la atención del público objetivo con facilidad: por ejemplo, puedes jugar con los materiales. Deben ser de buena calidad, por descontado, pero no es obligatorio imprimirlas en papel, sino que existen otras opciones como el cartón, el plástico, la madera ¡o incluso materiales comestibles, como las galletas! Según el tipo de negocio, podrás elegir el que mejor se adapta a tus necesidades.

Asimismo, la forma es crucial. No es estrictamente necesario que te ciñas al rectángulo de toda la vida; hoy triunfan los diseños personalizados, como aquellos que recrean el logotipo de tu empresa o un elemento relacionado con tu sector (por ejemplo, una cámara si te dedicas a la fotografía o un chupete si vendes artículos para bebé). Incluso si te decides por la forma tradicional, puedes añadir detalles curiosos, como marcas en la tarjeta que permitan hacer una pequeña figura de origami o lograr que se sostenga en pie como si fuera una placa con tu nombre. El límite lo pone tu imaginación; eso sí, el resultado final siempre debe ir en consonancia con tu imagen de marca en conjunto.

El arte del networking

En los eventos o almuerzos de networking, cada vez más habituales, tu tarjeta de visita debe desempeñar un papel protagonista ya no solo por ella misma, sino por el propio acto de intercambiarla. Si has escogido un diseño lo suficientemente original, puedes crear una conversación en torno a ella. ¿Cómo? Por ejemplo, puedes añadir una efeméride curiosa sobre algo relacionado con tu negocio que despierte la curiosidad de quienes la reciban, una ilustración o fotografía que llame su atención o un código QR que implique un descuento en tu sitio web. Eso sí, nada de esto servirá de mucho para fidelizar a los posibles clientes y colaboradores si no incluyes los datos fundamentales en tu tarjeta, esto es, nombre y cargo, teléfono, sitio web y correo electrónico como mínimo. Si tienes un local, añade también la dirección postal.

No permitas que tus tarjetas se queden ancladas en el pasado; este año, dales un nuevo aire que vaya en consonancia con la imagen que deseas transmitir, llévalas contigo en todo momento y entrégalas siempre que tengas ocasión. El traductor y presentador Xosé Castro suele decir lo siguiente: «Yo le coloco la tarjeta a todo el mundo, como un crupier»; no desaproveches ninguna oportunidad y haz tú lo mismo. ¡Tu marca llegará tan lejos como tus tarjetas de visita!



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