Madre coraje

En un conflicto bélico del que apenas se da información, un grupo familiar sobrevive en su piso, el único de un edificio que no ha sido todavía desalojado.

Cartel de ‘Alma mater’.

Fernando Gracia. Habiendo conquistado el favor del público en los festivales de Berlín y Sevilla –con todas las reservas que se puedan poner a este tipo de premios-, llega a nuestras pantallas “Alma mater”, segunda película del belga Philippe Van Leuw.

En un conflicto bélico del que apenas se da información, aunque la acción parece ambientada en Líbano, un grupo familiar sobrevive en su piso, el único de un edificio que no ha sido todavía desalojado.

Con un francotirador por la zona, merodeadores dispuestos a todo, asaltantes dispuestos a cualquier cosa y el estruendo de las bombas y los tiroteos como fondo ambiental, asistimos a una jornada cualquiera de una mujer, sus hijos, el abuelo, el novio de una hija, la criada y un matrimonio con un bebé refugiados en la casa.


No se habla del conflicto ni sabemos quiénes son “los buenos” ni “los malos”. Solo vemos sufridores civiles en medio del fragor bélico. Todos ellos comandados por una mujer decidida cuyo único objetivo es la supervivencia de los suyos.

Con una narración bastante acertada, el director nos introduce rápidamente en la acción, consiguiendo poner al espectador en la piel de aquellos personajes, que están viviendo una pesadilla de incierto final, que si lo paramos a pensar ocurre a no mucha distancia de nosotros. Total, al final del Mediterráneo y como quien dice ahora mismo.
La película funciona sobre todo por su intención, aunque su habilidad narrativa no es nada desdeñable y conecta con facilidad con el espectador.

Contada de forma elíptica, abriendo y cerrando el filme la imagen del abuelo, con su mirada cansada y con el único consuelo del sempiterno tabaco, la película se pasa en un suspiro favorecida por su duración algo inferior a la hora y media.

Al frente del reparto es un placer volver a encontrarnos con la palestina residente en Francia Hiam Abbass, rostro habitual en nuestras pantallas, a quien recordamos por películas como “La fuente de las mujeres”, “Pastel de pera con lavanda”, “Paradise now” o “Los limoneros”, sin olvidar sus incursiones en el cine internacional. Un rostro de tragedia griega, claramente mediterráneo, con aires de Irene Papas o la Mercouri. Una actriz espléndida que vuelve a obsequiarnos con una magnífica interpretación.

Película altamente interesante, evidentemente nada cómoda, y muy posiblemente la mejor propuesta desde el punto de vista cinematográfico entre los estrenos de la semana.

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