Usos y costumbres

Bajo la dirección de Aitana Galán, la acción describe el trayecto de una vida tópica de la ‘buena sociedad’ tradicional, desarrollada con milimétrico detalle desde el nacimiento hasta la muerte.

Francisco Javier Aguirre. Toda una sorpresa magnífica el último estreno en el Teatro de la Estación durante el pasado fin de semana.

Con el sofisticado título de ‘Reglas, usos y costumbres en la sociedad moderna’, una obra reciente de Jean-Luc Lagarce, en traducción de Fernando Gómez Grande, Cristina Yáñez se luce de manera excelente a partir de un texto que inicialmente podría considerarse anodino, porque no cuenta una aventura apasionante, ni propone una intriga policial, ni un conflicto amoroso, ni un problema social, ni crea tensión externa derivada de la trama.

Bajo la dirección de Aitana Galán, la acción describe el trayecto de una vida tópica de la ‘buena sociedad’ tradicional, desarrollada con milimétrico detalle desde el nacimiento hasta la muerte. Un ciclo vital minuciosamente trazado con la maestría de un orfebre, utilizando para ello reiteraciones lingüísticas que no se hacen penosas, sino todo lo contrario, porque refuerzan la intencionalidad del texto, mimetizan las relaciones sociales de conveniencia y subrayan la profundidad de la vivencia interna, aunque externamente parezcan transcurrir las aguas tranquilas dentro de la más absoluta normalidad.

Precisamente en ese lenguaje cuidado y matizado al extremo, radica una de las excelencias de la obra. No ocurre nada inesperado en el exterior, pero el trayecto interno está plagado de intenciones, de planos, de sugerencias que el espectador puede captar y en las que se le invita a profundizar. El tono ambivalente del discurso, su intencionada ambigüedad, su solapada ironía, la comicidad a medio gas… van construyendo un edificio dramático singular cuyos extremos se captan principalmente hacia dentro, más que hacia fuera.

Todo ello aderezado con una puesta en escena rigurosa, con juegos de luces y perfiles que envuelven la aparentemente lineal trayectoria del relato.

A destacar el enorme esfuerzo físico de Cristina Yáñez, del que sale milagrosamente ilesa. Las propias protagonistas, actriz y directora, confiesan tener la obra aún en construcción, pero el edificio parece ya muy sólido aunque admita ciertos matices de perfeccionamiento. La obra sigue en cartel el próximo fin de semana y comenzará luego una gira por diferentes escenarios.



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