Cuatro historias truncadas

Precedidas de sendas canciones, muy bien interpretadas y acompañadas, se ofrecen cuatro obras interconectadas entre sí por la intención, el tono y el destino, más que por su argumento.

Francisco Javier Aguirre. El pasado día 25 de abril, el Teatro de las Esquinas puso en escena ‘Cuatro Historias Truncadas’, una obra escrita y dirigida por Alberto de Casso, segundo espectáculo del ciclo ‘Teatro rebelde’ que se desarrolla en ese foro.

Pocas veces experimenta uno sensaciones tan contrapuestas como la satisfacción y la insatisfacción ante un ejercicio dramático. La primera, por la exquisita factura de los cuatro cuadros escénicos; la segunda por la escasa afluencia del público, que se pierde la ocasión de disfrutar de las excelentes interpretaciones musicales, vocales y gestuales de Anna Hastings, Claudia Maga, Velen Granados y Carol Gordillo.

Precedidas de sendas canciones, muy bien interpretadas y acompañadas, se ofrecen cuatro obras interconectadas entre sí por la intención, el tono y el destino, más que por su argumento. ‘La puta y la colegiala’, ‘La feminista y el obispo’, ‘La verdad desvelada’ y ‘La Virgen secuestrada’ son piezas breves, pero de una intensidad inusitada.


En la primera se plantea la entrevista de una estudiante a una prostituta para realizar un trabajo escolar sobre esa profesión. En la segunda se produce un rechazo feminista frente a la inmovilidad eclesiástica respecto a las relaciones lésbicas. La tercera aborda el espinoso conflicto de las señas de identidad religiosa dentro de la estructura docente española. Por último, la acción transcurre en la sacristía de una iglesia donde una imagen de la Virgen Dolorosa ha sido secuestrada por una de las cofrades, antes de salir a procesionar en la Semana Santa.

Cada una de las historias tiene un final inesperado, abrupto y abierto, que permite a los espectadores situarse ante una realidad incómoda, analizarla e incluso tomar postura. En todas ellas encontramos a mujeres apasionadas, independientes en buena medida y emancipadas, que sufren acoso o viven una soledad sin esperanza, porque el enemigo contra el que tienen que luchar es demasiado fuerte, sutil, a veces invisible y siempre inhumano.

Sin llegar a los extremos del feminismo ridículo y estrafalario, los planteamientos son contundentes y reivindicativos. Tanto la cantante como las actrices realizan un papel sobresaliente. En algunas ocasiones, sobre todo en el último episodio, el de la imagen secuestrada, se canaliza una vis entre cómica y sarcástica de alta densidad, que se conjuga perfectamente con el drama personal de la protagonista.

La próxima sesión del ciclo ‘Teatro rebelde’ tendrá lugar el miércoles 9 de mayo, presentando ‘Woyceck !!!’, de Büchner.

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