Con lo bien que estábamos

La compañía Nueve de Nueve Teatro nos traen la historia de Esteban y Marigel, una pareja de ferreteros que un día, tras mucho dudarlo, deciden ir al teatro.

Nueve de Nueve Teatro. / Foto: Javier Naval / Facebook de la compañía.

Francisco Javier Aguirre. En una producción por encargo del Patronato Municipal de las Artes Escénicas y de la Imagen, Carmen Barrantes y Jorge Usón, acompañados al piano por Néstor Ballesteros, están ofreciendo durante las fiestas del Pilar la obra ‘Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)‘, una pieza entre cómica, surrealista, mágica y dramática que transita territorios sugerentes y arriesgados.

La compañía Nueve de Nueve Teatro ha emprendido un nuevo proyecto teatral tras el éxito de ‘Cabaré de Caricia y Puntapié’, que obtuvo el Premio Max en 2010, bajo la dirección de José Troncoso, con música original de Mariano Marín.

La trama refiere la historia de Esteban y Marigel, una pareja de ferreteros que un día, tras mucho dudarlo, deciden ir al teatro, aceptando él la demanda de su mujer para salir de la rutina que les rodea. A partir de ese momento, nada será igual, ni ellos serán los mismos, no podrán volver a decir ‘con lo bien que estábamos’.

Se trata de una función en clave de comedia esperpéntica, con vetas de humor, terror y fantasía, en la que tiene un papel definido la música, tanto la instrumental del piano como la cantada por los protagonistas, que se desenvuelven con soltura en la interpretación. Hay en algunos de los temas un sabor a cabaret, a liberación emocional otros, a protesta social varios de ellos. No son un adorno las corcheas, sino que forman parte del mensaje de la obra en su faceta contestataria.

La apuesta dramática es fuerte, el formato original, el trabajo actoral intenso, sobre todo por parte de la actriz, sin que Usón le vaya a la zaga en su papel matrimonial subordinado a las iniciativas de la esposa, capaz de transformarse en media docena de personajes para romper el enclaustramiento laboral y emocional propuesto por él.

Un lenguaje depurado, una mímica significativa y una dramatización cuidada, junto con una ambientación lumínica sugerente consiguen una pieza singular que escapa de los estereotipos habituales.



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