‘5 y… y ¡acción!’

Una trama muy bien construida, un texto jugoso, divertido, chispeante… y cuando es necesario, ambiguo.

Marta Hazas y Carlos Sobera son dos de los protagonistas de ‘5 y… ¡acción!’. / Foto: Pentación Espectáculos.

Francisco Javier Aguirre. La comedia de Javier Veiga ‘5 y… ¡acción!’ se sigue representando en el Teatro de las Esquinas tras su éxito arrollador durante las fiestas del Pilar. Han sido también continuos los aplausos en sus dos años de gira por los principales escenarios del país. Éxito merecido porque la trama está muy bien construida, el texto es jugoso, divertido, chispeante… y cuando es necesario, ambiguo.

La interpretación de los cinco actores, Carlos Sobera, Marta Hazas, Javier Veiga, Ana Cerdeiriña y Ana Rayo raya la perfección, comenzando con el protagonista, Carlos Sobera, como Adolfo, y siguiendo con la antagonista, Marta Hazas, en el papel de Marisol, la chica del tiempo y amante de Adolfo, presidente del canal televisivo en el que ella trabaja.

La combinación entre escenario y pantalla, con la participación de conocidos actores del cine y la televisión, como Enrique San Francisco, Millán Salcedo o Enrique Villén presta dinamismo al conjunto y suscita aún más carcajadas entre el público, que no pierde comba en la hora y media de una obra sin un minuto de pausa. El ritmo es trepidante, sin ser aplastante, porque permite respirar y a veces obliga a contener la respiración.

Hay golpes de efecto inteligentes, juegos de palabras luminosos y un reflejo del trayecto interno que puede regir en el mundo televisivo y cinematográfico. Al mismo tiempo se retrata con ironía y cierto desencanto la sociedad contemporánea, donde las relaciones amorosas son frágiles, a veces livianas y en ocasiones decepcionantes.

Veiga, autor del texto y director de la obra, hace también un gran papel, como Max, un director de cine novato, y no le van a la zaga sus otras dos compañeras de reparto. Como dice él mismo, se trata de “una comedia que habla de los sueños frustrados y de los frustrados sin sueños. De los desengaños por amor y de los engaños por desamor. De los tequieros por interés y de los yanotequieros por desinterés”.

Comedia redonda, de las que dejan no solo un rostro sonriente, sino también un poso para la reflexión.



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