
Redacción:/ España llevaba la lección de la derrota en la primera fase bien aprendida. A partir de la premisa de no conceder ni un solo contragolpe , se intento imponer el estilo de La Rojita en el partido fue espectacular por parte de los nuestros. Los primeros compases fueron de tanteo, pero a partir del 6’ se desató el vendaval español: ocho disparos en sólo nueve minutos. Gracias a Mitryushkin el tanteo de la primera parte no fue de escandalo. Dos remates de Pedraza, otro más de Ceballos, paradón del guardameta a tiro de Mayoral, ocasión de Merino y la traca final: doble remate de Meré que terminó en gol fantasma.
De esta forma, en el 22’ Mayoral volvió a dejar claro a la defensa rusa que tenía hambre de gol con un remate que hizo temblar el larguero. Rusia se encogió definitivamente .
A pesar del buen juego, España sufrió una vez más sus minutos de bajón al final de la primera mitad, pero justo cuando los rusos amenazaban con estirarse, llegó el tanto español. En el 39’, un jugadón de Ceballos terminó en un centro atrás de San Emeterio que Asensio aprovechó para poner el balón en un lugar casi inalcanzable para cualquier portero. Mayoral, depredador de área, aprovechó el rechace, adelantó a España y se coronó como máximo goleador del campeonato.

En la segunda mitad La Rojita volvió a bajar un punto físicamente, pero la moral de los rusos ya estaba demasiado tocada. No debe ser sencillo mirarse las caras durante 15 minutos en el vestuario tras la tortura a base de buen fútbol a la que España les había sometido en la primera mitad. Las oportunidades volvieron a llegar pronto, pero esta vez la Selección no quiso sufrir y en el 78’ Nahuel aprovechó un buen pase de Asensio para sentenciar el choque.
España llegó a Grecia con un grupo de jugadores que no tenía el nombre de otras generaciones, pero que supo hacer de la unión su fuerza. El talento de Asensio, la magia de Ceballos, el liderazgo de Vallejo o el carisma de Pape Cheikh. Cada uno aportó sus cualidades para el bien común y el resultado fue un grupo de amigos felices y campeones de Europa.