Deontología

El novel director, Gustav Möller, sale airoso de este tour de force que representa la película, rodada con eficacia y sin innecesarios alardes.

Imagen de la película.

Fernando Gracia. Avalada por su buena acogida en festivales y porque su país, Dinamarca, la presenta a los óscar, llega a nuestras pantallas “The guilty”. Han mantenido su título –en inglés, que no en su original danés- porque seguramente le da un mayor aire de calidad. Como si su traducción a nuestra lengua fuera enrevesada o difícil de comprender.

Este “culpable” es un policía relegado a la atención del teléfono tras algo que ocurrió y de lo que tampoco se dan muchas explicaciones, ni hacen falta.  En un alarde de profesionalidad intenta solucionar un caso que se le presenta al recibir una llamada telefónica en el servicio de emergencias al que ha sido adscrito.

El hábil guion no nos muestra más que el lugar donde se desarrolla su trabajo. Primeros planos constantes del actor y las conversaciones que mantiene por teléfono.

Poco a poco se van atando cabos en busca de alguna sorpresa final, que lógicamente llega. A mi modo de ver el mérito de la película es que como espectador se mantiene el interés por llegar a su desenlace, sin recurrir a tremendismos aunque en un tono algo frío, como nórdicos que son.

En algún momento se puede advertir un ligero aroma a Hithkock, aunque con menos glamur. Como la película es más bien corta, 85 minutos incluyendo títulos de crédito, consigue  mantener suficientemente la atención  y deja una buena sensación en el espectador, aunque considero que no estamos ante un producto digno de tantas alabanzas como parece haber concentrado.

Muy medida la interpretación del protagonista exclusivo, Jakob Cedergren, de larga carrera en su país, del que se puede recordar su intervención en “El submarino”.

El novel director, Gustav Möller, sale airoso de este tour de force que representa la película, rodada con eficacia y sin innecesarios alardes.

En resumen, bien sin más. Personalmente me ha parecido simplemente correcta. Nada que reprocharle y poco que me haya entusiasmado.

 



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