El Lago de los Cisnes

A medio camino entre la representación escénica, la danza y la música que la soporta, esta propuesta se basa en la conocida obra de Chaikovski, que puso música a un cuento de hadas de la tradición germánica.

Foto: Entradas Ibercaja.

Francisco Javier Aguirre. Las compañías Karlik Danza Teatro y Morfeo Teatro, junto a la empresa Gloria Muñoz Artes Escénicas han realizado un buen ensamblaje entre una parte del argumento en que se basa la partitura musical de Chaikovski para el ballet ‘El lago de los cisnes’, la expresión artística para la que fue concebido, es decir la danza, y algunos fragmentos de esa música, los vinculados a la acción.

En un montaje imaginativo, con doble pantalla de proyección para situar las escenas, el uso de las sombras chinescas y un nivel argumental adecuado para que el espectáculo resulte adecuado y atractivo para todos los públicos, el Teatro Principal le ha dado escena en una única representación durante el pasado viernes, día 28 de diciembre.

Un elenco de ocho actores, encabezado por Pablo Mejías, como el príncipe Sigfrido, Jorge Barrantes, como el bufón Benno, Inma Pedrosa como títere y también como Odile, hija de Rothbart y cisne negro, Ana Franco como la reina y también como un perverso cuervo –acólito del mago negro–, Lara Martorán como Odette, el cisne blanco –la princesa encantada–, Deli Catesen y Sandra Carmona como cisnes y candidatas a princesas, y Rubén Lanchazo en el papel del maléfico hechicero Rothbart, llevaron a cabo una plástica representación con dramaturgia de Francisco Negro y Gloria Muñoz, y diseño coreográfico de Cristina D. Silveira, quien dirigió el espectáculo junto a Francisco Negro.




El ritmo y los textos fueron los adecuados para una puesta en escena de estas características, la selección temática resultó oportuna y la actuación funcionó en un buen nivel, sobresaliendo el papel de Ana Franco como reina. También los pasos de danza fueron precisos y vistosos.

Un final feliz, tal como figura en la obra original, concluyó esta puesta en escena que indudablemente contribuye a despertar la afición por la música y la danza entre los más pequeños que, en buen número, junto a padres y familiares, consiguieron llenar las butacas del Teatro Principal.

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