En la Guajira

La película 'Pájaros de verano' fue la elegida por Colombia para representar al país en los premios Oscar en la categoría de mejor producción de habla no inglesa, una cinta hablada en lenguaje wajuu.

Crítica de la película ‘Pájaros de verano’.

Fernando Gracia. Desde Colombia nos llega la película que presentó para el Oscar a la mejor producción de habla no inglesa, aunque finalmente no pasó el corte final. ‘Pájaros de verano’ está hablada en lengua wajuu, lo que los hispanohablantes llaman guajiro.

En esa región, la Guajira colombiana que se asoma al mar Caribe se desarrolla acción de esta curiosa película, que se mueve entre lo étnico y el thriller sobre narcos, con mucho más interés a mi modo de ver en el primer apartado que en el segundo.

La excelente puesta en escena de los directores, Ciro Guerra y Cristina Gallego, nos muestra algunas curiosidades de los ritos ancestrales de esa etnia, su forma de vida y cómo desde los años sesenta a los ochenta del pasado siglo hubo quien pasó de comerciar con el café a hacerlo con la marihuana, al darse cuenta de la afición de los hippies a ese consumo.




Dos clanes se acaban enfrentando por diferentes asuntos, no solo por los del tráfico de la hierba. Asuntos de honor y el deseo de mantener antiguas tradiciones conducen a la tragedia que en todo momento aletea sobre el guion.

El espectador puede aprender cosas muy curiosas sobre esa cultura, como la figura del palabrero, una especie de solucionador de conflictos. O la costumbre de enterrar dos veces a los difuntos por una razón que en la película se explica.

La película me ha parecido muy atractiva sobre todo en el apartado visual, amén de lo que puede ser considerado como parte documental. La gangsteril tiene menor interés, sobre todo porque suena más ha visto y a veces resulta algo plana. También me ha parecido interesante el toque de realismo mágico que impregna la película, dada la creencia en la interpretación de los sueños que forma parte de la cultura guajira. Muy propio todo ello del país que vio a nacer al gran Gabo.

La poderosa presencia de la actriz Carmen Martínez como matriarca de uno de los clanes se impone sobre el reparto, que se expresa preferentemente en la lengua autóctona, aunque hay momentos que emplea el español. Razón por la cual aconsejo se vea la película en su versión original.

Sin ser una obra excepcional, sí considero que sobresale en la cartelera aunque solo sea por lo curioso que para nosotros puede ser aprender algo sobre esa cultura ancestral.

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