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Inmortales

No se mata la verdad matando periodistas. / Foto: periodismohumano.
No se mata la verdad matando periodistas. / Foto: periodismohumano.

Alejandro Novella./ Sshhh no hables, ahora déjame decirte algo. Soy periodista de titulación pero apenas ejerzo de ello. No importa, esto que os voy a contar no lo escribe el periodista, sino la persona. No dejes que nadie apague tus opiniones, contéstale bien fuerte, siempre se podrá decir más alto y más claro, según lo que estés dispuesto a dar y afrontar. Ya es hora de defender lo que somos, pensamientos diversos en cuerpos divergentes.

No estamos de rebajas y, por contrario, nuestro saldo está a punto de acabarse. No quiero subirme al carro de la oleada actual de altercados y ser demagogo, pero a veces hay que sentirse asqueado para dar respuestas que en otras ocasiones tirarías al mar de dudas. ¿Dónde queda la dignidad del periodista, del hombre, de la persona? Si perdemos la confianza en la gente que se esfuerza por proporcionárnosla entramos en una espiral de sinsentidos que no lleva a ningún lado. La desmotivación se apodera y hacen falta algo más que esfuerzo y voluntad para levantar semejante loma.

Existen muchas formas de provocación y de censura, pero la más cruel es la violenta, que puede ser de distinto tipos. La inesperada y ejecutoria, que suele ser externa, y la impositiva, con vertiente interna. La primera es desesperadamente inevitable y no tiene fecha. Y en la segunda, muchas veces nos vemos abocados a ser seguidores de gente que no nos representa y eso hay que cortarlo de raíz. Sigamos con lo nuestro.

Unas personas con profesiones tan desprestigiadas como el periodismo con ansias de libertad de prensa, y no el libertinaje que se toman algunos. Hay que quitarse el miedo a decir que eres periodista, no somos gente rara ni cómplices de nadie. Estudiamos y aprendemos para un día haceros entender lo que ocurre, transformar un hecho en noticia, entreteneros, animaros, informaros… Aunque muchos se empeñen en emponzoñar este trabajo. No somos más que nadie, pero mucho menos somos inferiores. Nos merecemos no una, sino muchas oportunidades para demostrar cada día, sí señores, cada día, lo que somos y lo que hacemos.

Nos meteremos en jardines, estaremos al límite de lo que se debe contar, pero es esta pluralidad de información lo que hace mejor al periodismo. No nos dedicamos a inferir en los mismos hechos, y qué digamos de enfocar las noticias de la misma forma. Y por esto, ¿debemos ser castigados o vilipendiados? Los medios no justifican el fin, ya que este objetivo final sea cual sea el rotativo, revista, periódico o diario digital es el mismo: crear un vínculo informativo con el lector. Los medios ya podrán ser más o menos acordes dependiendo el estilo pero lo que es injustificable es que muchas veces el periodista esté en el punto de mira. Siempre habrá alguien que se salga de la norma, de gente irresponsable está llena el mundo, pero ese es otro debate.

Lo que nos compete es que no vamos a pretender que una profesión como esta sea un blanco fácil para ensañamientos o atentados, del tipo que sea. Eso no debe permitirse y por eso hay que gritar alto y fuerte. Y como dirían unos que yo me sé: “Que estas palabras nos hagan inmortales”.

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