
Adrián Luis. / Amor, poder, secretos entre dos familias, las mujeres Mencía y la aristocrática dinastía de los Novoa, en una tierra de bosques, de rías y de niebla como es Galicia. Estos son los ingredientes, cual queimada, de Tierra de brumas, la última novela de Cristina López Barrio (Madrid, 1970) que acaba de publicar.
Las protagonistas de la obra son una nieta, Valentina, y una abuela, Bruna. La anciana se encarga de la custodia de la joven de once años tras quedarse huérfana. A partir de ese instante, la muchacha será consciente de su pasado familiar.
Zaragoza Buenas Noticias ha hablado con la escritora Cristina López Barrio acerca de su tercera novela –después de La casa de los amores imposibles y El cielo en el infierno cabe– y de los mundos femeninos que crea.
–Tierra de brumas es su última obra, ¿qué ocurre en las brumas sobre el pazo de Novoa?
–Ocurre una historia de una saga familiar. Es la historia de las mujeres Mencía que nacen en la profundidad del bosque y es una familia muy humilde y muy en contacto con la naturaleza, indómito, rebelde, como el bosque gallego. Por otro lado, la historia de los aristócratas que son la familia de los Novoa que viven en un pazo también en el bosque y, además, representa el lado más civilizado. Es la lucha por el poder y la ambición que hay y cómo se van mezclando las distintas generaciones de las dos familias.
–¿En qué se inspiró para escribirla?
–Para empezar, es Galicia. Es una novela en la que el paisaje también es un personaje más, en este caso, es el bosque, otro gran protagonista, que también me sirve para caracterizar el ambiente en el que sucede la novela y cómo se sienten los personajes, conforme les van ocurriendo avatares a lo largo de su vida. Y me inspiré paseando por el bosque, visitando Galicia, hablando con la gente y me contaron historias de su abuela o de su madre y así poco a poco me voy empapando de toda la tradición y todas las leyendas que hay en esa tierra.
–¿Cómo se hace para redactar tantas tramas y tantos entresijos?
–Es ponerse delante con un papel y un boli y empezar a trabajar en la trama, en la estructura y en lo que va a suceder. Hay veces también que después de muchas horas de trabajo, de repente, surge la idea, la inspiración, la musa. Pero normalmente suele ocurrir después de unas buenas horas de trabajo en las que has estado dándole vueltas al tema, a la idea que quieres transmitir. La novela es un lucha por el poder y las consecuencias que trae. Conforme a esa idea, vas estructurando las distintas acciones o lo que van a ser los personajes.

–El libro se publicó el 3 de septiembre, ¿a qué público se dirige esta historia?
–Va al público en general, tanto a hombres como a mujeres. Yo no soy muy partidaria de esta distinción de literatura femenina. No creo que haya que decir únicamente al público femenino porque es una novela escrita por una mujer, en la que aparecen mujeres y en la que, por supuesto, entre otras muchas historias, también hay una historia de amor.
–¿Qué le recomendaría al lector o a la lectora que adquiere esta novela de amor y poder?
–Le recomendaría que se dejara sumergir en el bosque gallego. Es una novela muy sensorial con una prosa visual. Mi intención era que pudiera sentirse el bosque donde sucede la historia a través de los cinco sentidos.
–¿En qué ha cambiado usted como novelista desde su primera obra, La casa de los amores imposibles, hasta su última, Tierra de brumas?
–Hay un evolución en todo escritor y en este caso si en un principio en La casa de los amores imposibles había un gusto por lo que es únicamente contar una historia, lo que es el placer de fabular, en Tierra de brumas hay una preocupación por cómo contar la historia, es decir, por la forma, por experimentar con las estructuras. Es una novela que va en flashback y hay dos líneas argumentales: una que sucede en el presente y otra en pasado y ambas se nutren la una de la otra. También hay muchas elipsis en esta novela, no se cuenta todo. Es como un puzle, hay que ir armando la historia. Sí hay una experimentación y una innovación en mi propio universo literario sobre la forma, la estructura y la manera de contar.
–¿Existe alguna relación entre las protagonistas de las tres novelas?
–Yo creo que todas tienen en común que son mujeres que van un poco a contracorriente de los tiempos, mujeres muy luchadoras y que se enfrentan solas a su destino y luchan por él, son mujeres bastante apasionadas e impulsivas y siempre muy fuertes.
–Para usted, ¿quién es más peligroso para la mujer, el hombre o las demás mujeres?
–(Risas). Pues los dos, los hombres y que hay veces también que las propias mujeres. Hay todavía un machismo en las mujeres. Creo que es una cosa cultural que te la inculcan en tu educación, en la sociedad que poco a poco va desapareciendo conforme las generaciones. Yo tengo una hija de doce años y creo que a ella no le ocurrirá lo mismo porque todo va cambiando.
–¿Será posible que esos universos femeninos que crea sean un entorno tolerante con las mujeres donde estas puedan ser felices?
–Puede ser. Quizás en otra novela (risas). De momento, sí es cierto que son novelas que están situadas, la segunda era en el siglo XVII, al principio del siglo XX. Pero también las mujeres de mis novelas luchan por la felicidad y al final, de una manera u otra, la consiguen.
–De sus novelas, dos de ellas están ambientadas en el siglo XX y la del medio, en el siglo XVII, ¿se animaría a probar con el siglo XXI?
–Sí, la verdad es que tengo ganas de escribir una novela del siglo XXI que fuera actual. Creo que también es muy interesante lo que está ocurriendo. Estamos en un momento de cambio importante a nivel social, económico, político que puede ser realmente muy interesante.
–¿En ese universo hipotético del siglo XXI la mujer seguiría teniendo tantas adversidades?
–Yo creo que todavía quedan algunas pero hay que seguir luchando. No se pueden comparar con las adversidades que tienen en las novelas de La casa de los amores imposibles o en Tierra de brumas.
–¿Qué nuevo capítulo de su vida tiene en mente para escribir?
–(Risas). ¿Capítulo de mi vida?, yo creo que un capitulo en el que viajo que era uno de los sueños que yo tenía cuando era muy joven, es verdad que uno se ha cumplido que es escribir, pero a mí lo que me apetecía era recorrer el mundo, ser una viajera, ir de un país a otro, conocer a la gente y escribir sobre los distintos lugares que recorría. Todas mis novelas suceden en España y sí que me gustaría escribir sobre viajar y los países que visito.
–Por último, ¿qué buena noticia le gustaría compartir?
–Me encantaría que una de mis novelas se llevara al cine o se hiciera una serie de televisión, me encantaría verla en la gran o en la pequeña pantalla, dar un salto a lo audiovisual.