Oriente-Occidente

Fernando Gracia nos habla de 'The farewell', una coproducción con Estados Unidos, que gira alrededor de las reuniones familiares.

Imagen de la película.

Fernando Gracia. Al comienzo de la película se informa que está inspirada en una mentira actual. Una “mentira piadosa”, cabría decir, a la que se aplican los descendientes de una encantadora matriarca china, a la que le ocultan su inminente muerte al estar aquejada de un cáncer avanzado.

Ese es el nudo argumental de “The farewell”, coproducción con Estados Unidos, que se desarrolla entre ambos países, ya que la protagonista y sus padres hace años que viven allí. Lo de anunciarla con el título original debe ser para dotarla de una mayor pátina de calidad, ya que la traducción al español no podía ser más fácil.

Ese “adiós” es el que le quieren dar a la buena mujer, disfrazando su viaje con la asistencia a la boda de un pariente joven. En un principio parece que vamos a asistir a una simple comedia dramática de toque sentimental, pero poco a poco se aprecia que no es esa la intención única de la directora, Lulu Wang, sino que con sutileza va incluyendo detalles sobre las diferencias entre ambas civilizaciones, a la manera –salvando las distancias que hagan falta- a como lo hiciera hace décadas la escritora Pearl S. Buck, tan olvidada, en su “Viento del este, viento del oeste”.

Poco a poco la película va atrapando al espectador por la humanidad que destila, más que por su no excesiva originalidad y sus valores cinematográficos, que son simplemente correctos. La mirada de la muchacha protagonista, nieta de la enferma, y la bonhomía de ésta acaban por enganchar al espectador, componiendo en resumidas cuentas una hermosa película.

Alguno podrá pensar que hay ecos de Ozu, aunque éste fuera japonés, que no chino. Pero no es así, la presente es de menos calado que algunas de las obras del maestro, aunque no deja de ser un filme notable, que además se beneficia de una duración no extendida, quizá por el hecho de estar pensada para el mercado internacional.

Salpicada de pequeños detalles que la enriquecen, su visión, tras darse cuenta el espectador de que está ante algo más que una nueva película sobre reuniones familiares –tema muy recurrente en los franceses, por poner un ejemplo-, toma vuelo hasta el hermoso final.

Y si la ven en versión original, oscilante entre el chino y el inglés, mucho mejor.

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