De tapas con… Antón Castro

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Antón Castro en Casa Pascualillo- / Foto: Ángel Pascual
Antón Castro en Casa Pascualillo- / Foto: Ángel Pascual
Antón Castro en Casa Pascualillo- / Foto: Ángel Pascual
Antón Castro en Casa Pascualillo- / Foto: Ángel Pascual

Ángel Pascual. / Zaragozano de adopción, Antón Castro lleva más de 35 años viviendo en la capital aragonesa. Ha escrito unos 33 libros y, además, es periodista cultural y traductor español, ya que publica tanto en castellano como en gallego.

Uno de sus lugares favoritos para tapear es Casa Pascualillo, (C/ Libertad, 5), un lugar mítico que acaba de conmemorar los 75 años de su nacimiento. Le apasionan los vinos Cariñena y Somontano, aunque no es capaz de olvidar de sus raíces y sentir debilidad por un buen Albariño.

Su trayectoria se completa con la dirección de los suplementos culturales ‘Imán’, en ‘El Día de Aragón’; ‘Rayuela’ y ‘La Cultura’ en ‘El Periódico de Aragón’. Además, desde el 2001 dirige el suplemento ‘Artes y Letras’ de Heraldo de Aragón. Ha participado en los textos de más de 100 catálogos de arte y es un gran conocedor de la fotografía. Desde el año 2000 dirige los Encuentros Literarios de Albarracín.

Su recorrido profesional pasa también por haber dirigido y presentado varios programas de televisión como ‘Viaje a la luna’ en Antena Aragón, ‘El Paseo’ en la local RTVA y ‘Borradores’, en Aragón TV. Actualmente en la misma cadena tiene una sección en el programa ‘Por Amor al Arte’ y es colaborador habitual en ‘Buenos días, Aragón’. El 25 de septiembre de 2013 consiguió, además, el Premio Nacional de Periodismo Cultural.

Antón Castro disfruta con un buen vino Cariñena o Somontano, aunque también tiene debilidad por el Albariño / Foto: Ángel Pascual
Antón Castro disfruta con un buen vino Cariñena o Somontano, aunque también tiene debilidad por el Albariño / Foto: Ángel Pascual

Zaragoza Buenas Noticias ha charlado con él alrededor de unas buenas tapas en Casa Pascualillo. En un momento dado, Antón hace una parada ante las palabras de un hombre que allí había. Comenta que esa voz le recuerda a Paco Martínez Soria. Efectivamente se parecía mucho. Antón se lo comentó a este hombre, que estaba acompañado de un par de amigos y le honró que le compararan con él. Mientras tanto degustamos una tapa de bacalao y las famosas cigalas de la huerta (ajos tiernos a la plancha).

– Un gallego en Aragón, ¿Cómo llegaste hasta aquí?

– Huía del servicio militar y conocí aquí a una comunidad de Objetores de Conciencia. Me acogieron, aprendí a hacer algunas manualidades, trabajé en la vendimia, en derribos, pegué carteles, viví una bella y efímera relación de amor y desamor, hasta que conocí a mi mujer Carmen, que no tardó en hacerme padre. Teníamos 21 años los dos cuando nació Daniel. Bueno, ella 22.

– Imagino que notarías un gran cambio, ¿Qué tal te adaptaste?

– Muy bien. En aquel momento no sabía qué iba a hacer con mi vida. Fui padre muy pronto, como digo, trabajé de camarero de bingo y empecé a escribir en casa en gallego. Una locura. Era un loco lector y un inconsciente que soñaba en exceso.

– Has echado ya raíces en esta tierra, y recientemente has recibido el Premio Nacional de Periodismo Cultural. ¿Qué ha significado para ti este reconocimiento?

– Una gran ilusión, un reconocimiento a más de 25 años de trabajo, en tres periódicos -‘El Día de Aragón’, ‘El Periódico’ y ‘Heraldo de Aragón’; incluso ‘ABC Cultural’, donde estuve dos años-, en la televisión (viví varias experiencias inolvidables, una de ellas fue, claro, ‘Borradores’) y en el mundo digital: con mi blog y mi Facebook. Y creo que también es un reconocimiento al trabajo de muchos compañeros de la periferia.

– En el aspecto cultural, ¿qué te parece Zaragoza?

– Me parece una ciudad estupenda, acogedora, con una poderosa e inquieta sociedad civil que siempre está haciendo cosas: libros, editoriales, películas, discos, exposiciones, proyectos colectivos… Posee iniciativa. Todo es mejorable pero ésta es una ciudad muy especial. En varias ocasiones me han preguntado: “¿Qué está pasando en Zaragoza?”.

El escritor es autor de más de 30 libros / Foto: Ángel Pascual
El escritor es autor de más de 30 libros / Foto: Ángel Pascual

– ¿Qué echas en falta en esta ciudad?

– No es una ciudad perfecta pero va camino de serlo. Es una ciudad muy humana. Y no me vuelvo loco buscándole defectos.

– ¿Qué significa para ti el Ebro?

– El Ebro es uno de los ríos de mi vida. El río de mis sueños desde los 18 años, cuando llegué aquí. Me encanta, me invita a soñar, a viajar en el tiempo, a admirar sus lienzos, sus fotos, los libros que ha inspirado… Es un río arterial que impone, maravilloso e iracundo, necesario, una fuente inagotable de sensaciones, de paisajes y de riqueza. Cuando estoy mal o melancólico, me acerco a su ribera, me encanta mirar el mundo desde el puente de Santiago como si fuera el pintor Marín Bagüés, a punto de pintar el Ebro.

– ¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

– En uno sobre Zaragoza. La Zaragoza inadvertida: vista y no vista, con fotografías de Andrés Ferrer. Y en alguna otra cosa.

– ¿A qué libro tuyo le tienes especial cariño?

– Eso siempre da mucho pudor. A mis libros más aragoneses, tal vez. Por ejemplo a ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ (Xordica, 2011), y, por poner un ejemplo especial, a ‘Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados’, con ilustraciones de Cano. He publicado alrededor de 33 libros, la elección es muy difícil.

Tapa de Bacalao de Casa Pascualillo / Foto: Ángel Pascual
Tapa de Bacalao de Casa Pascualillo / Foto: Ángel Pascual

– ¿Qué libros estás leyendo en estos momentos? ¿Y alguno que recomendarías a los lectores?

– Acabo de leer ‘Campo rojo’ de Ángel Gracia, y ‘Catedral de la noche’ de Ángel Guinda, ‘Libro de las narices’ de Pepe Serrano y David Guirao, ‘La pequeña comunista que no sonreía jamás’ de Lola Lafón, ‘Distintas formas de mirar el agua’ de Julio Llamazares, las biografías de Marsé y Virginia Woolf, no me es nada fácil responder. Siempre estoy con varias cosas en la cabeza.

– Cambiando de tema, ¿te gusta cocinar?

– Me encanta.

– ¿Cuál es tu plato preferido?

– Es el arroz sin carne, con marisco y verduras, pero soy capaz hasta de hacerlo con ternera para la familia.

– ¿Y tu especialidad?

– Distintas formas de bacalao, algunas ensaladas y quizá los arroces. Rivalizo con mi mujer Carmen, pero a ella el grano le sale más compacto.

– ¿Tu tapa preferida en Zaragoza?

– Bacalao, empanadilla de atún, mejillones de cualquier forma… Soy poco original. No como carne ni queso. Una pequeña desgracia. Ni jamón, aunque algunos me recuerdan: “Antón, el Jamón no es carne. Es jamón sin más. Jamón. Un maná”.

Tapa de 'Cigalas de la Huerta' en Casa Pascualillo / Foto: Ángel Pascual
Tapa de ‘Cigalas de la Huerta’ en Casa Pascualillo / Foto: Ángel Pascual

– Y has elegido Casa Pascualillo para tomar esa tapa.

– Sí, es un lugar que me gusta mucho. Es acogedor, agradable, cumple sus 75 años y me apetecía celebrar ese efeméride. También Casa Hermógenes es otro de mis lugares: el restaurante y la taberna, son lugares donde Carolina y Hermógenes te hacen sentir cómodo y querido, y tienen siempre cosas que me gustan mucho.

– ¿Vino o cerveza?

– Depende. Cerveza para arrancar la charleta y la comida, y ahí ya vino. Cariñena o Somontano, por ejemplo. Aunque tengo debilidad por el Albariño.

– ¿A qué 3 lugares de Zaragoza llevarías a un turista?

– La pasarela de Javier Manterola. Me encanta, te permite ver Zaragoza y el Actur y el Moncayo desde un lugar maravilloso. El parque José Antonio Labordeta, en concreto la parte que está próxima al Rincón de Goya y ese paseo de plátanos donde están las estatuas de Paco Martínez Soria y Miguel Fleta… ahí he pasado muchas horas.
Me encanta pasear desde la plaza de la Seo hasta Pabostría y plaza de Santa Marta, pasando por San Bruno, el Arco del Dean… Me siento en mi ciudad y en otra distinta.

– ¿Qué buena noticia compartirías con nuestros lectores?
– Me encantó la VII Gala del Teatro Aragonés. Fue especialmente emocionante: el discurso de la viuda de Coco Fernández, el cariño de Laura Plano hacia Pilar Molinero (con tantas lágrimas) y el amor de su familia: Santiago Meléndez y sus dos hijas; la emoción de Gabriel Latorre y su recuerdo a Pilar Delgado; la serenidad de José Luis Pellicena y su hermosa dicción; el premio a los técnicos, la contagiosa felicidad de Jorge Usón… O, por ejemplo, Juancho Pons y Eva Cosculluela son el presidente y la vicepresidente del Gremio de Libreros Españoles. Otra: se ha abierto la Fundación Labordeta. Una maravilla. Otra, en ‘Por amor al arte’, con Montse Alcañiz y Santi, un maravilloso cámara, acabamos de grabar el Teatro de la Estación… Cosas sencillas, minúsculas, pero a veces llenas de emociones y de afecto.

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