Estrella

Las estrellas de mar, aunque pierdan un brazo tienen la cualidad de regenerarse. Esta obra, destinada a los niños, pero también a los adultos, utiliza ese simbolismo. Trata sobre la resiliencia y plantea la capacidad de superar una pérdida y recomponer la vida y las ilusiones.

El Teatro Principal de Zaragoza ha acogido la representación de ‘Estrella’.

Francisco Javier Aguirre. La compañía vasca Marie de Jongh presentó su nuevo espectáculo, ‘Estrella’, la pasada semana en el Teatro Principal. Es una propuesta dirigida a un público familiar, a partir de los 8 años, creada y dirigida por Jokin Oregi, en la que las máscaras y los gestos, con ausencia total de texto, adquieren todo el protagonismo.

La obra está coproducida por el Théâtre Montansier, de Versailles, junto a Donostia Kultura y Social Antzokia, de Basauri. El espectáculo concede un importante papel a la música, compuesta por Iñaki Salvador, que es uno de los soportes de la trama y enlaza con el meollo del argumento.

Estrella es una niña de seis años, que ensaya continuamente para convertirse en una pianista de fama mundial. Es tan feliz, que no quisiera crecer nunca. Pero la vida le sorprende con la muerte inesperada de su madre, que deberá afrontar, ayudando a su padre que intenta consolarse con el alcohol.

El argumento plantea situaciones conmovedoras, duras y delicadas, que los actores Javier Renobales y Ana Meabe, como padres de la pequeña, y las dos actrices que representan a Estrella, Ana Martínez y Anduriña Zurutuza, aciertan a transmitir al público con gran profesionalidad.

La simbología de la pieza recurre a las estrellas de mar que, como explica Jokin Oregi, aunque pierdan un brazo, tienen la cualidad de regenerarse. En definitiva, la obra trata sobre la resiliencia, y plantea la capacidad de superar una pérdida y recomponerse.

Uno de los retos que asume la compañía es utilizar dos actrices para un mismo personaje, tratando de que no se note la diferencia de edad, pero manteniendo la identidad de la protagonista en gestos y movimientos. Ello exige una técnica interpretativa muy depurada, basada en la exactitud y concordancia de la expresión corporal.

Es también importante el elemento didáctico de la obra, de cara a los más pequeños, porque Estrella pierde a su madre, pero recupera a su padre desolado y continúa con su esfuerzo para ser una gran pianista. Algo que también puede servir para los espectadores de mayor edad.



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