Un voluntariado internacional que cambia vidas.

● Está abierta la convocatoria para el voluntariado internacional de larga duración VOLPA, que desde hace 28 años impulsa procesos de cambio a través del encuentro entre personas y comunidades.

Entreculturas lanza en Aragón la convocatoria del voluntariado internacional de larga duración, conocido como VOLPA: un programa que se compromete a formar y acompañar a personas que desean vivir una experiencia de voluntariado internacional durante uno o dos años, en instituciones socias de Entreculturas que trabajan en África y sobre todo en América Latina.

Volpa es un proceso transformador. A través del encuentro entre personas y comunidades permite entender las dinámicas globales de desigualdad y profundizar en sus causas. Vuelve a las personas más conscientes de sus opciones, prioridades, valores y maneras de relacionarse, conectando la transformación personal con el cambio social. Volpa tiene muy claro que el mayor impacto de la experiencia se da al regreso, en el propio contexto de origen de la persona voluntaria.

Rebeca, VOLPA en La Bramadora, Ecuador. Foto: Entreculturas

En muchas ocasiones se asocia el voluntariado internacional a viajes que se realizan en verano, centrados en los intereses de las personas voluntarias y donde se instalan dinámicas que separan y diferencian las realidades. La tradición y propósito de VOLPA, por compromiso con las instituciones, las comunidades de acogida y con los propios voluntarios/as tiene la convicción de que las experiencias internacionales requieren un periodo previo de formación y acompañamiento. Se ofrece un itinerario formativo durante nueve meses y sesiones de mentoring personalizado y continuado a lo largo de toda la experiencia de voluntariado (el antes, el durante y el después).

Entreculturas y sus socios locales cuentan con una amplia experiencia en el sector, pues han ido creciendo dentro de las mismas redes de cooperación y justicia internacional. VOLPA -Voluntariado Pedro Arrupe) nació en 1991, año de la muerte de Pedro Arrupe, que fuera General de la Compañía y que encarnó la universalidad para ir a las fronteras y enfrentarse a toda forma de discriminación. Desde entonces este programa ha cambiado la vida de más de un millar de personas que han realizado su servicio de voluntariado en países de África o de América Latina.

Carmen, VOLPA en Perú. Foto: Entreculturas

Brunilde, VOLPA en Chad, dice del programa: “Fue el final de un ciclo. Un gran regalo, una revelación, un descubrimiento de mí misma, de apertura al mundo. La oportunidad de ponerme al servicio de algo más grande. La vuelta me supuso un trabajo de introspección, una mirada hacia mi interior. Mi vida cambió mucho, había cosas dentro de mí que tenía que cambiar. La experiencia de VOLPA me hizo perder el miedo, hacer cosas en las que nadie creía. Ir en contra de los parámetros esperados, tradicionales”.

Rocío, que vivió su experiencia en Guatemala afirma: “VOLPA ha sido una experiencia de crecimiento. Me aportó madurez, me sirvió para ser más crítica con mi vida, con mi propia cultura. Creo que si somos agentes de cambio, en lo pequeño, a nivel local, con la familia y amigos, en nuestro entorno”.

Begoña, voluntaria de la delegación de Zaragoza. Foto: Entreculturas.

El programa se desarrolla en tres etapas:

  1. Formación

En esta parte, que dura 9 meses, se trabajan motivaciones, problemáticas globales y competencias interculturales. Se articula de la manera siguiente:

  • Sesiones de grupo cada dos semanas. Generalmente sábados por la mañana.
  • Entrevistas de acompañamiento con un mentor durante todo el proceso.
  • Dos encuentros formativos de fin de semana en Galapagar (Madrid) en enero y mayo al que también asisten el resto de voluntarios en formación de otras ciudades de España.
  1. Experiencia en terreno

1 o 2 años en proyectos en América Latina o África, en los que el voluntario/a desarrolla sutarea y vive una inmersión cultural, estableciendo relaciones personales con personas de la institución y la realidad que le acoge. Los enclaves están en zonas desfavorecidas, donde hay pobreza y exclusión, por lo que las condiciones de vida serán austeras. No son lugares especialmente peligrosos que puedan suponer un riesgo para el voluntario. Durante esta etapa se le sigue acompañando a través de teleconferencias.

 

  1. Regreso

Al volver, los formadores y formadoras seguirán con la labor de acompañamiento para apoyar el retorno, dado que es habitual que se pase por una etapa de readaptación. Se le ayuda a poder integrar la experiencia en su conjunto,  hacer una lectura de aprendizajes y vivencias que permita seguir vinculado con las luchas por la justicia. Se tendrá especial cuidado en respetar el ritmo de cada persona.

 

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